Dios aprobó el arrepentimiento del rey de Nínive
“Y Jonás comenzó a entrar a la ciudad
a un día de camino
y gritó y dijo:
En cuarenta días Nínive será destruida”.
Estas son las palabras
que Dios transmitió directamente a Jonás
para que las dijese a los ninivitas,
así que, por supuesto, estas son las palabras
que Jehová deseaba decir a los ninivitas.
I
Cuando el rey de Nínive oyó estas noticias,
se levantó de su trono, se quitó su túnica,
se vistió de cilicio y se sentó sobre cenizas.
Después proclamó que no se permitiría
comer nada a nadie en la ciudad.
Los hombres y el ganado por igual
debían vestir de cilicio,
y las personas harían fervientes ruegos a Dios.
El rey también proclamó que cada uno de ellos
se apartase del mal camino
y abandonase la violencia en sus manos.
A juzgar por esta serie de acciones,
el rey de Nínive albergaba
un arrepentimiento sincero
en las profundidades de su corazón.
A través de esta serie de acciones,
el rey de Nínive cumplió verdaderamente
con lo que corresponde a un monarca.
Su serie de actos resulta difícil de realizar
para cualquier rey en la historia humana
y, de hecho, ningún otro rey logró tales cosas.
Estas acciones pueden definirse
como sin precedentes en la historia humana
y son dignas de ser tanto recordadas
como imitadas por la humanidad.
II
Desde los albores del hombre,
cada rey había llevado a sus súbditos
a resistirse y oponerse a Dios.
Nadie había guiado nunca
a sus súbditos a rogar a Dios
en busca de redención por su maldad,
a recibir el perdón de Jehová Dios
y evitar el castigo inminente.
Sin embargo, el rey de Nínive fue capaz de
llevar a sus súbditos a volverse a Dios,
dejar atrás sus respectivos caminos malvados
y abandonar la violencia en sus manos.
Además, también fue capaz de
dejar de lado su trono
y, en respuesta, Jehová Dios cambió de idea,
sintió arrepentimiento,
se retractó de Su ira,
permitiendo que
las personas de la ciudad sobreviviesen,
guardándolas de la destrucción.
Se puede afirmar con certeza
que las acciones del rey fueron un milagro raro
en la historia humana
y pueden ser realmente consideradas
como un ejemplo modélico
de humanidad corrupta,
al arrepentirse y confesar sus pecados a Dios.
de La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único II
