Las palabras de Dios son la verdad que nunca cambia
I
Mis palabras son la verdad que jamás cambia.
Soy el suministro de vida para el hombre
y la única guía para la raza humana.
El valor y el significado de Mis palabras
no se determinan basándose
en si son reconocidas y aceptadas por el hombre,
sino en la esencia de las palabras mismas.
Incluso aunque ni una sola persona
en esta tierra
pudiera aceptar Mis palabras,
el valor de Mis palabras
y su ayuda para el hombre
son inestimables para cualquier persona.
II
Cuando me enfrento con las muchas personas
que se rebelan en contra de Mis palabras,
las refutan o las desdeñan por completo,
Mi actitud es simplemente esta:
dejar que el tiempo y los hechos
sean Mis testigos
y demuestren que Mis palabras
son la verdad, el camino y la vida.
Dejar que demuestren que
todo lo que he dicho es correcto
y que eso es lo que el hombre debe poseer
y, lo que es más, que eso es lo que
el hombre debe aceptar.
III
Voy a dejar que todos los que me siguen
conozcan este hecho:
los que no pueden
aceptar completamente Mis palabras,
los que no pueden practicar Mis palabras,
los que no pueden encontrar
un objetivo en Mis palabras
y los que no pueden recibir
la gracia de la salvación
por causa de Mis palabras,
son los que son condenados por Mis palabras
y, lo que es más, son los que
han perdido la gracia de Mi salvación
y Mi vara nunca se apartará de ellos.
Dejar que el tiempo y los hechos
sean Mis testigos
y demuestren que Mis palabras
son la verdad, el camino y la vida.
Dejar que el tiempo y los hechos
sean Mis testigos
y demuestren que Mis palabras
son la verdad, el camino y la vida.
de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberíais considerar vuestros hechos
